Ingeniería Marítima y de Costas

Hydroceanica: Ingeniería a los extremos

Sí, es cierto, hombres y mujeres llevamos mar en la sangre / Opinión

El 8 de junio se celebró el Día Mundial de los Océanos, una jornada que se dedicó a reflexionar y a tomar posición frente al valor que tienen las tres cuartas partes de la Tierra.

No son pocos los bienes y servicios que nos brindan los mares; aun así, destaco tres aspectos que el Capitán de Navío (r) Francisco Arias, director del Invemar, nos recordaba en el marco de esta conmemoración.

El primero es que, junto con el sol, los océanos son el más importante regulador del clima; en segundo término, son el gran y verdadero pulmón del planeta, dado que producen cerca del 60 por ciento del oxígeno del mundo, y tercero –y desde mi perspectiva el más importante–, es que la sangre humana tiene buena parte de los elementos que presentan las aguas de los océanos, es decir, todo hombre y mujer llevan el mar en su sangre.

Infortunadamente la humanidad destina, oficialmente, solo 24 horas a reflexionar sobre sus océanos; tendría que ser una preocupación permanente si se tiene en cuenta que las últimas noticias son desalentadoras y refuerzan la paradoja existente entre la sangre humana nacida del mar y el actuar del hombre frente a los océanos.

Entristece saber que las islas de basura plástica que surcan las aguas, la contaminación y la erosión costera, el deterioro de ecosistemas, el aumento de especies invasoras y la pérdida de biodiversidad, que tienen en jaque a nuestros mares, son causados por la humanidad, que se sirve de ellos.

Estas porciones de agua salada son nobles y siempre nos darán señales de su valor, son sabias y dentro de su desconocida inteligencia, aún se regulan y adaptan a los cambios, a los ataques; luchan para mantener su dinámica y su valor.

Nos envían, por todos los medios, mensajes sobre la responsabilidad que tenemos de cuidarlos, conservarlos y amarlos.

Conviene que, para entender su valor, los colombianos nos acerquemos a Makuriwa, el Museo de Historia Natural Marina de Colombia (Santa Marta), que alberga cerca de 65.000 lotes de biodiversidad marina del Caribe y el Pacífico del país.

Allí es posible conocer, por ejemplo, que en los últimos 18 años se han generado más de 530 registros de especies de nuestros mares, cuya existencia se desconocía. Si al visitar este museo, que recoge parte de los tesoros de la vida marina, no se forman olas de emoción en los torrentes sanguíneos y se motiva la responsabilidad ambiental, es porque real y tristemente seguimos de espaldas al mar.

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Noticia tomada de: www.eltiempo.com